| MITO:
Mientras más joven el bebé, menos intenso es el dolor
que debes sentir.
LA REALIDAD: Es cierto que la sociedad nos
da menos derecho al luto por la muerte de bebés muertos durante
el embarazo y por recién nacidos, sin embargo, la verdad
es que el amor de una madre/padre no se mide conforme al tiempo
que tuvimos a nuestro bebé. El amor simplemente no se mide
en tiempo. Algunos tratan de prorratear nuestro dolor. Por ejemplo,
si un niño de diez años muere, nuestro dolor será
de "x", ... si un bebé de un año muere,
el dolor deberá de ser de "y",... si un bebé
de un día de nacido muere, el dolor será de "z".
Es ridículo para quien ha perdido un hijo, ¿verdad? Habrá
que considerar lo siguiente... ¿Sería más fácil
enterrar a nuestro bebé cuando lo hicimos o dentro de un
año? Es una pregunta imposible de responder. No hay mejor
tiempo, ni menos dolor. Perder un hijo es una tragedia terrible
cuando ésta pase.
MITO: Han pasado seis meses, ya deberías
haberlo superado.
LA REALIDAD: La verdad es que nunca "superaremos"
nuestra pérdida. El dolor nunca se va por completo. Hecharemos
de menos nuestra vida entera el hijo que debería estar con
nosotros. Cuando otros piensan que ya deberíamos haberlo
superado, están confundiendo la relevancia de la pérdida
de un hijo, con un evento de mayor importancia. Uno supera perder
un trabajo, un hueso roto o una amistad que ya no está. La
muerte de un hijo, de cualquier edad y por cualquier causa, es un
evento trágico y que cambia nuestra vida para siempre, por
eso nunca se olvida. Sin embargo, eventualmente, aprendemos las
habilidades necesarias que nos ayudan a sobrellevar la pérdida
y el dolor. La vida diaria nunca será "normal"
y posiblemente no se sentirá como antaño, pero el
tiempo definitivamente alivia el dolor.
MITO: Las pastillas para dormir, los antidepresivos
y el alcohol ayudan para sobrellevar el dolor.
LA REALIDAD: Algunos padres que toman pastilla
o alcohol después de la muerte de su hijo, eventualmente
se dan cuanta de que han pospuesto lo inevitable. El luto y el dolor
implican mucho trabajo. Es físicamente extenuante y mentalmente
agotante. Pero hay que comparar el dolor con un préstamo.
Debemos pagar el préstamo algún día. Entre
más tardemos en hacerlo, más altos serán los
intereses y las multas. Acepta y abraza la profundidad de tu dolor
como la reacción normal de la experiencia más difícil
que una persona puede vivir.
MITO: Otro bebé es la solución
a tu dolor.
LA REALIDAD: Tu bebé muerto merece todo
el dolor que sientes. Mientras otro bebé llenará tus
brazos adoloridos y vacíos, nunca reemplazará a tu
otro hijo. Permítete llorar a tu bebé. No hay que
apresurarse. Otro bebé puede aumentar la angustia en ti,
en tus hijos vivos, tu pareja y en el nuevo bebé. Se cautelosa
al aventurarte en un embarazo para el que no estés preparada
demasiado pronto después de la muerte de tu amado hijo.
MITO: Necesitas olvidar a tu hijo y seguir
con tu vida.
LA REALIDAD: Mucha gente te ridiculizará
si hay fotos de tu bebé muerto en tu casa, si sigues acudiendo
a grupos de autoayuda o si lo recuerdas años después
de su muerte. ¡Tu fidelidad a la memoria de tu hijo no es condenable!
La verdad es que más de veinte años después
de la muerte de Elvis Presley, toda una nación se detiene
a recordarlo con vigilias a la luz de las velas en Graceland. El
evento se transmite a todo el mundo en CNN y en cuanta estación
de televisión existe. Es una práctica aceptada por
millones de personas, jóvenes y viejas. Sin embargo, esta
misma sociedad, mantiene a los padres en duelo dudando de su sanidad
mental cuando recuerdan a alguien mucho más importante en
sus vidas: su hijo. Recuerda a tu hijo. No permitas que otros determinen
lo que está bien para ti. ¡Recuérdalo y no te avergüences
de ello!
MITO: Ya serás tu misma(o) otra vez.
LA REALIDAD: La verdad es que probablemente
parte de ti murió con tu bebé. Podrás tener
partes de tu otro yo, sin embargo, seguramente no serás exactamente
la misma que antes. Date tiempo de conocerte a ti misma(o) otra
vez. La muerte de tu hijo ha cambiado muchas cosas en ti y necesitarás
tiempo y mucha paciencia para conocer a la nueva persona en la que
te has convertido.
MITO: Los grupos de apoyo o de autoayuda son
para personas débiles.
LA REALIDAD: La muerte de un hijo es el evento
más solitario y más aislante en la vida de una persona.
Muchos padres dolientes dicen que los amigos se convierten en extraños
y los extraños se convierten en amigos. La razón de
esto es clara: ¿cómo puede entender alguien que no ha pasado
por lo mismo la profundidad de este dolor? Una analogía que
me gusta usar es la relativa a la pérdida de peso: digamos
que he luchado contra la obesidad toda mi vida y que finalmente
he tomado la decisión de hacer cuanto sea necesario por bajar
de peso y ser un persona sana otra vez. Valientemente, me inscribo
en una clínica para bajar de peso. Sin embargo, mi mentor
y consejero designado para ayudarme pesa 45 kilos y es talla tres
y nunca ha tenido sobrepeso en su vida. ¿Cómo es posible
que entienda mi dolor, mi lucha y mis miedos? Nunca podrá.
Seguramente, nunca podré identificarme con ella. Los grupos
de apoyo o de autoayuda son un paraíso seguro para que los
padres que han perdido un hijo vayan y compartan lo más profundo
de su pena con otros que han pasado por los mismos sentimientos.
Muchos grupos de apoyo de autoayuda están llenos de personas
fuertes y comprensivas que están dedicadas a ayudar a padres
que recién sufren la pérdida de su hijo para que encuentren
esperanza y paz en sus vidas.
MITO: Estoy enloqueciendo.
LA REALIDAD: Cada padre que ha experimentado
la muerte de un hijo, siente como si estuviera enloqueciendo. La
gran variedad de emociones puede abrumarnos. Muchos experimentamos
sentimientos que no creíamos poder sentir. Esto asusta y
sobresalta. La rutina de nuestra vida diaria de repente nos molesta.
Nos sentimos fuera de lugar entre nuestros familiares y amigos más
cercanos. No podemos asistir a baby showers y fiestas de cumpleaños.
Nos podemos sentir demasiado débiles y exhaustos para levantarnos
de la cama cada mañana. Las actividades que antes disfrutábamos
ahora se sienten como cargas. Algunos padres son incapaces de trabajar,
mientras otros son absorbidos completamente por sus labores para
aliviar el dolor. Algunos expresan que la pena es tan inaguantable,
que rezan a Dios que los lleve mientras duermen. Es como la montaña
rusa. Algunos días somos capaces de reír y sentirnos
contentos otra vez, mientras que otros parece que hay una nube negra
colgando sobre nosotros. ¿Quién no se sentiría fuera
de sí mientras vive tantas emociones distintas?
No estás enloqueciendo. Estás en duelo
por la muerte de tu hijo, simplemente extrañas lo que debería
ser de tu vida. Se paciente y buena contigo misma(o). Mientras que
la nostalgia por tu hijo nunca desaparecerá, el tiempo nos
concede momentos de paz entre las oleadas de dolor. Permite que
esos momentos te acerquen más al amor que tu hijo siente
por ti y descubre los regalos que su paso por tu vida te ha dejado.
"Frecuentemente el hablar de nuestra pena
nos ayuda a calmarla." ¯ Pierre Corneille
Traducido con autorización de M.I.S.S., por
Carla Hoffmann en memoria de César(04/06/97), Josephine(09/03/97)
y Carlota(12/02/98). |